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El mundo pintado de Nora Bonnet / Capítulo 1

-Muy bien comencemos… ¿Alguno de vosotros podría decirme qué es la creatividad?

La clase entera permaneció callada con la mirada baja. Aquel anfiteatro, lleno de cabezas escondidas esperaban la respuesta de algún valiente que no temiese la contestación del profesor. Pero no había ninguno entre ellos.


-A ver tú, Gabriel… - pronuncia el nombre con un tono más alto para que el joven distraído se diese cuenta de la pregunta.


“Ya me ha tenido que tocar a mí de verdad, que pesadilla”


-Bueno… para mí la creatividad es la capacidad de inventarnos historias, de pensar en mundos imaginarios y de trasladarnos a lugares imposibles, o situaciones hipotéticas. Vamos, lo que viene siendo inventar o crear algo nuevo.


El profesor asiente y permanece en silencio. Recorre con paso lento el aula mirando al fondo. Se detiene.


-Algo nuevo… ¿y qué es algo nuevo Gabriel?


-Creo que está claro para todos lo que significa “algo nuevo”


“Realmente a dónde quieres llegar Antonio…”


El profesor vuelve al estrado y se dirige a la pizarra. Dibuja en grande las palabras creatividad y vivencia. Entre ambas, escribe novedad.


-Todos estamos de acuerdo que creatividad está asociado con creación. El mero hecho de imaginarnos algo ajeno a nuestra realidad ya es un indicio de creatividad y un comienzo de creación. Pero hay un punto que me gustaría incidir… -señala la palabra novedad.- ¿Realmente somos capaces de crear algo completamente nuevo? Mis queridos futuros artistas, sé que pensaréis que sí. Cómo es posible que aquella obra que tanto imaginaste no sea completamente nueva, siendo algo que acabas de realizar y que observas por primera vez. ¿Pero estás seguro que aquello que imaginas, inventas o creas se trata de algo completamente nuevo? Cerrad todos los ojos un momento.


Todo el anfiteatro cerró los ojos. Todos menos Gabriel, que permanecía impasible al resto y observaba fijamente los movimientos del profesor. Éste se percata de la actitud de Gabriel y se acerca a él. Ambos se miran fijamente, como si hablaran entre ellos.


-Pongámonos que sois ciegos de nacimiento. No habéis visto nunca el mundo. Lo habéis escuchado, saboreado, pero nunca observado. No os habéis parado a ver el cielo azul, ni los verdes árboles que os rodean, ni el rostro de vuestra madre mientras os acaricia. Ahora llega la cuestión. Sabiendo que no habéis tenido información visual externas, ¿creéis que seríais capaces de crear algo nuevo? De poner cara a vuestra madre, de imaginar aquellos verdes árboles y ese cielo azul cubierto de nubes. La respuesta es no. Nunca podríais hacerlo, porque no tenéis nada que copiar del exterior. Abrid los ojos de nuevo


Los alumnos vuelven a abrir los ojos y un leve murmullo surge en la clase. El profesor vuelve de nuevo al estrado.


-Todo aquello que creamos, todo lo que imaginamos, soñamos o fantaseamos no es más que un producto entre dos partes… la creatividad y las vivencias. La creatividad es la capacidad de generar algo nuevo con pequeños fragmentos y copias de nuestras vivencias. Es decir, nunca vais a poder generar un rostro completamente nuevo, sino que será un conjunto de rasgos de gente que conoces o que has visto, incluso de pasada, y que se almacenan en tu memoria. Lo mismo pasa con un paisaje, una narración… todo es producto de nuestras vivencias. Por ello, el que más vive, más creativo es. Porque tiene un registro mucho mayor donde elegir.


El profesor vuelve a la pizarra y rodea con un círculo la palabra vivencia. Permanece de pie observando a todo la clase.


-Las vivencias son lo que os marcará como artistas. Queridos alumnos míos, si de verdad queréis innovar con vuestro arte, tenéis que innovar en vuestras vidas. Debéis experimentar todo lo que podáis, viajar y compartir momentos. Pero una de las cosas que podemos también, sobre todo para los que no tenemos tiempo ni dinero para ello, es nutrirnos de vivencias ajenas. Es decir, cuando leemos un estudio, o un libro, o una biografía, estamos tomando para nuestro registro todo aquello que comparte el escritor. Por eso leer es vivir, es vivir la vida de otras personas, momentos que nunca podrías haber experimentado, ampliando así tu espectro de creación. Por eso creo que con este trabajo no hago más que acercaros más a vuestro sueño de ser unos grandes artistas.


“¿Trabajo? ¿En serio? Con lo que me queda aquí…”


-Debido a esto, el trabajo será la nota de toda esta asignatura – un murmullo recorre la clase- y me da igual la forma o de quién lo hagáis. El trabajo consiste en un estudio de las vivencias de un artista del siglo XVIII. No me importa cómo lo enfoquéis, o de quién se trate. Lo que quiero saber es el recorrido de ese artista y qué ha supuesto para vosotros y vuestras creaciones sus vivencias. Tenéis todo el semestre para hacerlo. Espero que lo disfrutéis tanto como yo corrigiendo. Se acabó la clase.


Todos los alumnos se levantaron, creando un barullo ensordecedor, fueron saliendo del anfiteatro. Gabriel se dirigía hacia la puerta de salida cuando una voz le llamó.


-Gabriel, ¿puedes venir un momento?, me gustaría comentarte un par de puntos.


Gabriel permanece junto a la puerta esperando a que el profesor se acercase a él. Deja sus cosas en la mesa más cercana y aguarda...


-Me comentaron que estás pensando en abandonar la carrera de Bellas Artes y me gustaría saber tus motivos. Porque supongo que tienes motivos, ¿no?


“Pues claro que tengo motivos, acaso se cree que soy idiota o qué”


-Sí, tengo algunas razones para cambiarme, aunque todavía no estoy seguro del todo Antonio.


-He estado viendo tus trabajos artísticos y realmente creo que tienes talento. Tus obras realistas parecen prácticamente fotos, son impresionantes.


-Pues serás el único que lo piensa. Los demás las clasifican como frías, vacías y sin alma, como estatuas de cera.


-Quien diga eso es que no tiene sentido del gusto- le coloca la mano sobre el hombro.-Gabriel, en la vida siempre vas a encontrar a gente que eche para atrás todo lo que hagas. Ya sea por no saber apreciar tu esfuerzo o por su propio ego, sintiéndose superiores, van a desecharte y decirte que no vales para lo que realmente quieres. Pero si no continuas por el camino que te has trazado entonces tendrán razón, y realmente no eras un auténtico artista. No dejes que se salgan con la suya.


-Esto no es algo que cambie de un día para otro. Ahora mismo no me veo capaz de seguir pintando la verdad, al menos durante un tiempo…


“O para siempre”


-Había pensado en este trabajo también en ti, para que crezca de nuevo ese artista que llevas dentro. Pégale un buen vistazo a un artista que te interese, mira algún realista del siglo XVIII. Empápate y refléjalo en el trabajo. Tómatelo como última prueba para decir qué hacer. Seguro que puede sacar todo lo que tienes escondido.


-Bueno ya veré qué hago- comenta mientras recoge las cosas y sale por la puerta. Sigue caminando por el pasillo pero en su cabeza continúa pensando en todo lo que le ha comentado.


“Puff… realmente podría probarlo por última vez, en verdad tampoco pierdo nada… Bueno mi tiempo, pero no tengo donde gastarlo. Aunque podría intentar pintar al…”


-¿Qué pasa Gabriel? Andas perdido de nuevo en tus pensamientos - comenta una voz burlona desde su espalda. Gabriel se gira para mirarle. Se trata de un chico de pelo rubio y alto, con una sonrisa de oreja a oreja. - ¿Por qué te ha retenido Antonio al acabar la clase?


-Nada, quería que sacase todo lo que tengo escondido o yo qué sé Miguel – dice Gabriel con desgana.


-Y no te invitó a una copa como mínimo- comenta entre risas Miguel. La broma hace que salga una mueca del rostro serio de Gabriel. – Venga coño, que es viernes y todavía no me he tomado una cerveza, y que yo sepa eso seguro que está penado en más de un país. Vente y echamos la tarde.


-No tengo ganas la verdad, voy a aprovechar que estoy aquí y pillaré algún que otro libro para el trabajo que ha mandado. Así podré aprovechar el fin de semana y saber de quién voy a hacerlo.


-¿Cómo? Tierra llamando a Gabriel… ¿estás loco?- Miguel cierra el camino a Gabriel, que aceleraba el paso para poder librarse. -Tirarte el viernes encerrado en la biblioteca. Tío, eso no puede ser sano, necesitas desestresarte. Entiendo que todavía estés alicaído, pero no debes venirte abajo, sino mirar hacia otro lado y seguir tu vida.


-No es que me haya venido abajo, es que no me apetece. En serio Miguel, nos vemos otro día y punto. Tampoco me voy a morir si no salgo un viernes.


-¿Y si me muero yo?, porque acabo se salir de Historia del Arte Contemporáneo y casi me estalla la cabeza.


Gabriel consigue apartar a su amigo y continúa hacia las escaleras. Miguel sacude los brazos con frustración y le sigue por detrás balbuceando palabras y frases. Gabriel continúa sin contestarle.


-En serio Miguel, nos vemos otro día. Joder será por fines de semana. Si al final son todos iguales, y siempre acabamos en el mismo sitio- dice Gabriel mientras va descendiendo las escaleras. Miguel se queda arriba


-Ya… pero nunca podrás recuperar todos los momentos que perdiste. Y al final te vas a quedar más solo que la una.- Gabriel desaparece de su vista.- ¿Me has escuchado bien? ¡Más solo que la una Gabriel! –grita miguel en medio del pasillo. Tras esto, un silencio le rodea. No queda nadie a su alrededor

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