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Diálogo de ascensor

[Un hombre joven sale del piso, situado en la décima planta de un bloque de doce. Se dirige rápidamente a la puerta del ascensor y pulsa varias veces consecutivas el botón de llamada. De la puerta de enfrente aparece el vecino con una bolsa llena de cervezas. Ambos son de edad parecida. Se acerca al ascensor y vuelve a pulsar el botón.]


JOVEN: ¡Hombre!, ¿qué tal todo vecino?, cuanto tiempo…


VECINO: Pues nada, iba ahora ha casa de un amigo a ver el partido, y bueno…. Me ha tocado llevar la bebida (enseña las bebidas). Si quieres puedes pasarte, es aquí al lado.


JOVEN: Me encantaría pero no puedo, le dije a mi mujer que le ayudaría con unas cosas ahora.


[El ascensor llega y ambos se apresuran para entrar. Presionan la planta baja. Las puertas del ascensor se cierran lentamente y comienza a descender.]


VECINO: Bueno, pues lo dejamos para el siguiente día si quieres, te pasas por mi casa y nos tomamos algo. Es la ventaja de ser soltero (leve risa).


JOVEN: Ya claro…


[El ascensor se detiene de un golpe seco. Ambos se tambalean en él. El marcador indica la planta número nueve. Las luces empiezan a parpadear y un extraño ruido suena en la parte superior del ascensor.]


VECINO: (exaltado) ¿Pero qué coño?... (Suelta las bolsas al suelo).


[Las luces se apagan y una gran explosión suena de arriba. El ascensor entra en caída libre hasta la planta baja. Los ocupantes empiezan a gritar. El contador de pisos va descendiendo rápidamente. Nueve. Ocho. Siete. Se detiene bruscamente. El joven cae de culo contra el suelo, mientras que el vecino se golpea en la caída con las latas de cerveza en toda la nariz, provocando su fractura y una hemorragia severa en ella. Las luces del ascensor se encienden. Se observan el uno al otro. El joven acurrucado en una esquina y el vecino con la cara llena de sangre. Un minuto de silencio.]


JOVEN: (Incredulidad) Se ha parado…. (alegría) ¡SE HA PARADO JODER! ¡SEGUIMOS VIVOS! Dios mío gracias, pensaba que era mi fin… (Se levanta del suelo).- ¿Y a ti qué te ha pasado?, ¿te has golpeado?


VECINO: Pues claro que me he golpeado genio, no ves mi nariz. Joder, parezco una fuente, esto no para, estoy poniendo todo perdido. ¿En qué piso estamos?


JOVEN: Pues parece que entre el séptimo y el sexto. Voy a darle a la campanita para ver si nos rescatan., que empieza a ser agobiante esto, y a oler algo mal.


[El joven se acerca al monitor del ascensor y presiona consecutivamente el botón de campana, pero no suena nada. Le sigue presionando con insistencia pero continúa sin suceder nada.]


JOVEN: (Resignación) Perfecto… parece que estaremos atrapados aquí durante un tiempo. Tío, pues yo me estoy meando, y la verdad que no aguanto (se lleva las manos a la entrepierna). Con el susto casi se me escapa.


VECINO: (Rabia) De puta madre en serio. Me quedo atrapado aquí, sangrando como un cerdo, me pierdo el partido, y encima me toca el meón de turno….


JOVEN: Y yo que sabía que nos íbamos a quedar así. Aparte… siempre he sido de vejiga pequeña.


VECINO: Yo alucino… (Se quita la camiseta y se la pone en la nariz)


Una hora después


JOVEN: (Entre risas) ¿Y te acuerdas cuando te bebiste ese cuarto chupito y le echaste todo a la camarera encima?


VECINO: (Riéndose) Para tío, que me meo en serio, que he bebido demasiado (Se coloca las manos en la tripa)


JOVEN: Pues ya sabes, a la esquina de los meaos, si seguimos así esto se va a inundar


[Ambos, sentados en el suelo del ascensor, se apoyan en paredes enfrentadas, quedando uno delante de otro. La bolsa está rajada y un montón de latas de cerveza vacías están desperdigadas por el suelo. El vecino se levanta y empieza a mear en una de las esquinas, la cual está encharcada.]


VECINO: (De pie orinando) Amigo… si no salimos de aquí, tengo que decirte algo antes de morir encerrado. No puedo cargar con eso más (Se tambalea levemente mientras orina)


JOVEN: No, soy YO, el que tiene que decirte algo, déjame a mi primero tío, te lo

mereces (Agarra del pantalón al VECINO)


VECINO: Pero creo que deberías escucha….


JOVEN: (Interrumpe al VECINO) ¿Te acuerdas que a veces protestabas porque muchos envíos que te llegaban no los recibías o desaparecías. Pues confieso que era yo, lo siento mucho…


VECINO: (Molesto) Cabrón, me dejé una pasta en esas mierdas, ¿te llevaste todo? ¿Hasta las muletas que pedí tras el accidente?


JOVEN: Si tío… lo siento (mira hacia abajo)


VECINO: Pero, ¿para qué cojones querrías tú las muletas?.... Sabes, da igual, te perdono. Te perdono porque eres mi amigo, ya que eso hacen los amigos.


JOVEN: Vale… ahora dime que escondes


VECINO: ¿Te acuerdas que te fuiste de viaje de negocios?


JOVEN: SI, claro, una semana.


VECINO: Y que solo estaba tu mujer en casa…


JOVEN: Emm, si bueno… claro


VECINO: Y que tenías una vajilla de tu abuela en el salón


JOVEN: Sí, un tesoro familiar… ¿a dónde quieres llegar?


VECINO: Que me tiré a tu mujer…


JOVEN: (Furioso) ¡SERÁS HIJO DE…!


[El joven se abalanza sobre el vecino, el cual, al destaparse la nariz con la camiseta le sale un chorro directo a la cara del joven. Ambos se revuelcan por el ascensor propinándose golpes el uno al otro. El vecino coge una lata vacía y le golpea fuertemente en la cabeza al joven. Éste retrocede, pero se lanza al cuello y comienza a ahogarlo con las dos manos. En el forcejeo, un golpe seco suena en la parte superior del ascensor. La luz empieza de nuevo a parpadear]


JOVEN: (Resignación) Vamos… no me jodas.


[La luz del ascensor se apaga. El ascensor empieza a caer. Se cierra el telón.]

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