top of page

Cuéntalo todo (Teatro)/ Acto 1

ACOTADOR: Acto 1. Escena 1. Logan está sentado en la barra de un bar. Da un par de sorbos a una copa con Bourbon mientras lee el periódico. Entra un joven y se sienta a su lado. Se pide otra copa igual. Logan tose fuertemente. Se saca un pañuelo y se suena.

JOVEN: Es esta maldita gripe, está media ciudad igual. Parece una epidemia.

LOGAN: Creo que saldré de ésta (leve risa). Te has tomado tu tiempo para venir. No me cuentes tus excusas, cíñete a lo que te he pedido. ¿Qué se mueve por la calle? JOVEN: Parece que vas directo al grano. Pero el dinero es lo primero amigo. Paga y te diré lo que quieras.

ACOTADOR: Logan saca la cartera y de ella varios billetes. Los coloca sobre la barra con un fuerte golpe. El golpe retumba por todo el bar. El joven se alarma y coge rápidamente el dinero, mirando alrededor nerviosamente.

LOGAN: Ahora habla.

JOVEN: Corren muchos rumores entre los que vivimos en esta zona. Se ha visto mucha cara nueva rondando por aquí. Gente conocida que normalmente nos da la espalda parece más interesada que nunca por la barriada. Se cuenta que van a demoler la pequeña zona exterior, y desmantelar el Parque de los Patos. Desde que pusieron ese centro comercial, esa zona vale mucho. Están como locos por remodelar todo el barrio y echarnos de aquí. Saben que no podemos permitirnos pagar las nuevas casas. Entre los vecinos se dice que el parque es lo último que se lo impide.

LOGAN: ¿Cómo que se lo impide?

JOVEN: Es un parque público, se supone que está protegido por el Ayuntamiento. Derribar los bloques no les costará nada. Alegarían que están en malas condiciones, o harían que el banco presionase con los pagos. Con solo eso se cargarían a la mitad de los vecinos. Pero estando el parque ahí, se les jode todo el plan.

LOGAN: Devuélveme el dinero.

JOVEN: ¿Por?

LOGAN: Esto no es una noticia. ¿Qué quieres que cuente? Un parque impide que echen abajo toda una barriada. Pues que la echen. A quién le importa eso. De todas formas, no pueden hacer nada sin permiso de la legislación. Quizás para un pequeño artículo, pero no da para nada más. Te he pagado por algo gordo, no por esa información de mierda.

JOVEN: Para, para. ¿Y quién te ha dicho que no les ha dado permiso? Hace un par de días empezaron a movilizar toda la maquinaria. Las tienen puestas delante. Parece que han tenido la aprobación del Ayuntamiento. Han tenido que volar los maletines, ¿entiendes? Y lo han hecho todo a espaldas de nosotros. Tú eras de los primeros que paseabas por ahí, ahora no vengas con que todo te importa poco.

LOGAN: Te crees que no sé cómo está todo. Las drogas, las bandas, los desahucios. Hazme caso, borrar este sitio del mapa es lo mejor que pueden hacer.

JOVEN: Y qué hay de las familias Logan. Mi madre está mayor, vivimos por la pensión que nos dan tras la muerte de mi padre. Qué hacemos si nos quitan la casa. ¿Vivir en la calle? Todavía conoces a gente en el periódico. Haz que lo vean, que muestren el problema a la opinión pública.

LOGAN: Mira chico, no es tan sencillo. Todo ha cambiado, ya no es lo mismo. El dinero es lo que mueve todo. Me pagan una miseria por cada reportaje que entrego. No puedo ayudarte.

JOVEN: El que ha cambiado eres tú. Tanta fama. El orgullo del barrio decía cuando era pequeño. Ahora que te revuelcas entre mierda te da todo igual. Julio lo hubiese defendido con nosotros. Le das la espalda hasta a tu hijo.

ACOTADOR. El nombre de “Julio” se debe pronunciar con fuerza. Retumba en la cabeza de Logan. “Das la espalda”. ¿A la ciudad? ¿Al recuerdo de su hijo? Logan aparta la mirada del joven y la baja para contemplar el periódico en el que trabajaba años atrás. Logan saca un pañuelo y se suena de nuevo. Se hace un silencio durante un par de segundos.

JOVEN: Perdóname. No quería decir eso. Es esta mierda corrupta que me desespera. Mira te devuelvo el dinero, solo quería que nos ayudases como hacías antes. Los chicos hemos estado hablando, y nos vamos a atrincherar en el parque para que no puedan desmantelarlo. Tú puedes seguir con tu Bourbon y tus recuerdos.

ACOTADOR: El joven deja el dinero sobre la barra y se levanta para irse. Logan levanta la cabeza.

LOGAN: Espera, tú lo necesitas más que yo ahora mismo. Dáselo a tu madre.

JOVEN: Gracias tío. Tomate mi copa, tú la necesitas más que yo.

ACOTADOR: El chico se acerca a la barra y recoge el dinero. Le acerca su vaso a Logan y se marcha del bar. Logan se bebe la copa de un trago, y observa el vaso vacío en su mano. Continúa leyendo el periódico. Tose gravemente mientras lee una noticia. “Una epidemia de gripe asola la ciudad”. Logan se levanta y se marcha, dejando el periódico abierto por el mismo sitio.



ACOTADOR: Acto 1. Escena 2. Logan entra en el despacho del jefe de redacción del periódico. Dentro se encuentra Juanjo, sentado al escritorio. Le hace un gesto de que avance y se siente. Logan se coloca de frente, pero no se sienta. Pega un vistazo alrededor, observando meticulosamente cada galardón colgado, cada publicación y cada título, todo colgado y decorando las paredes del despacho. Siente rabia, rabia ante la prepotencia de su viejo amigo. Rabia porque antes él era igual.

LOGAN: Veo que lo has decorado todo.

JUANJO: Ya ves, le da un toque personal y prestigioso, ¿no crees? Tenía todos estos viejos premios tragando polvo, ya era hora de que les diese la luz.

LOGAN: Sí… Genial.

JUENO: Bueno, ¿en qué puedo ayudarte viejo amigo? ¿Traes algo interesante para mí?

LOGAN: ¿Te suena el nombre de Ramón Sánchez Vizcaya?

JUANJO: Claro, el jefe de urbanismo. Hace poco quedé con él para un café. ¿Por?

LOGAN: Recuerdo que hace años estuvo imputado en un caso de corrupción que cayó en saco roto. Necesito que me dejes entrar en la base de datos del periódico y me muestres todos los datos que recopilamos de él.

JUANJO: ¿Cómo? Mira Logan, vas un poco acelerado amigo. Vienes y no te andas con rodeos, directo, como siempre. En algunas cosas sigues siendo el mismo. ¿A qué se debe este fortuito interés por ese barrigudo?

LOGAN: Me da que nunca dejó de recibir dinero a cambio de permisos de construcción. Este tipo apesta a podrido. Podríamos sacar mucho de aquí. Lo de la barriada de los Patos le ha delatado. Si no lo sacamos nosotros, puede que se nos adelante otra publicación. Déjame entrar en la base de datos. Déjame investigarlo, dame un par de semanas para reunir información y hundir a ese cabrón.

JUANJO: No vas a ver nada. Ni investigar nada. La base de datos es para los empleados de este periódico, y tú no eres más que un externo. No nos involucres en tus luchas personales.

LOGAN: ¿Qué lucha personal? ¿De qué hablas? Solo quiero ganar algo para seguir tirando. Venga, sabes que puedo sacar algo de todo esto.

ACOTADOR: Juanjo se levanta y se coloca al lado de Logan. Le da un suave toque en el hombro.

JUANJO: Precisamente por eso no te puedo facilitar nada. Estamos ante una nueva época Logan. Los medios como nosotros no podemos permitirnos ser imparciales, independientes. Eso se acabó. No conseguimos beneficios. Dependemos de las subvenciones del Ayuntamiento para mantener esto a flote. No podemos ahora atacarles por una corazonada tuya. No traes pruebas, solo palabras. No pienso arriesgar todo por ti, viejo amigo.

LOGAN: ¿Ahora el periódico tiene miedo?, seguro que esto se sabía de hace tiempo, que lo sabías de hace tiempo. Mierda Juanjo, toda nota, artículo o foto pasa por ti. Sabías que van a echar a toda esa gente.

JUANJO: ¿Y qué quieres que haga? Pareces nuevo en todo esto Logan, después de tanto tiempo. Mira por ti, por tu mujer. Todo lo que habéis sufrido, y los problemas que tenéis de dinero. Consigue algo sencillo que interese, coge el dinero Logan, soluciona tu vida. Escribe sobre los refugiados, sobre la división del Psoe, no sé, dedícate al famoséo, pero no defiendas causas perdidas. Nadie irá contra Ramón Sánchez, porque nos tiene a todos cogido de los huevos.

ACOTADOR: “Dinero”, “sencillo que interese”, “famoséo”, palabras dichas de un redactor prestigioso. Estas son las prioridades de ahora en un medio de comunicación. Estas son las palabras que le chocan a Logan, que no puede contener la tos, un encogimiento en la garganta, víctima del nerviosismo, la tensión y de no estamparle un puñetazo a la cara de su amigo. Retira la mirada hacia el suelo, y se apoya en el escritorio con las dos manos.

LOGAN: Debes estar loco si has dicho esas palabras totalmente convencido. En ese barrio crié a mi hijo. Pasábamos todas las tardes por aquel parque, y en la pequeña fuente dábamos de comer a los patos que tan famoso lo hacen. Jugaba al futbol en el descampado, y volvía sucio y agotado a cenar después. Me importa una mierda el parque. Me la suda que la gente se largue y tenga que vivir en la calle. Pero perderlo significa que acabaré olvidando esos recuerdos.

JUANJO: Yo no digo eso, digo que continúes con tu vida. No lo hagas por ti, hazlo por Marta. Mírate… enfermo, desesperado y apestando a alcohol. Sí, me he dado cuenta del olor desde que has entrado. ¿Dónde quedó mi viejo amigo?

ACOTADOR: Logan recompone la postura, y se dirige a la puerta del despacho. Sus pasos son lentos y pesados.

LOGAN: Murió, hace años, como tu pasión por el periodismo.

ACOTADOR: Abre la puerta y se marcha con un fuerte golpe que hace temblar las paredes. En su cabeza, todavía continua la conversación, la repasa, una y otra vez, buscando un rastro de su viejo amigo. Parece que no queda nada.





ACOTADOr: Acto 1. Escena 3. Logan llega a su casa. Entra hacia la habitación. Allí está Marta, acostada en la cama, pero sin dormirse del todo. Se acerca a ella y se sienta en el costado. Le acaricia suavemente el rostro, apartando el pelo de su cara para verla mejor. Se da cuenta de que tiene el rostro enrojecido.

MARTA: Pensaba que llegarías más tarde. Échate conmigo, abrázame como hacías antes.

LOGAN: No tengo sueño.

ACOTADOR: Marta sube un brazo y le acaricia la mejilla. Logan sonríe y observa sus ojos llorosos, rojos. Se le contagian a él también.

MARTA: Sois tan iguales. Este pelo, esta cara, es como si volviese a verme en la cama… Estás ardiendo cariño. Debe haberte subido la fiebre. No debes andar tan de noche por la calle.

LOGAN: Sabes que no puedo estar quieto ni cuando duermo.

ACOTADOR: Ambos se sonríen levemente. De los ojos de Marta empiezan a caer pequeñas lágrimas. Logan las seca con su mano.

LOGAN: No empieces por favor. Dame un respiro. Déjame por un momento disfrutar de tu compañía. De ver tu sonrisa sin lágrimas en los ojos.

MARTA: No sé qué me pasa. Lo veo en todas partes. Esta mañana limpiando he entrado en su habitación, convencida de que seguía ahí, durmiendo, llegando tarde a clase. He ido a despertarle, pero no había nadie en la cama. No había nadie en el cuarto. Estaba sola en casa. No había nadie. Nadie.

ACOTADOR: Marta continúa repitiendo una y otra vez la palabra “nadie” mientras llora agarrada a la almohada. Cada vez que la repite, Logan siente más dolor de cabeza, y el dolor aumenta y aumenta con cada palabra.

LOGAN: ¡Basta Marta! Déjalo ya. Este dolor te está consumiendo. Hace días que apenas comes, te pasas todo el rato andando por la casa buscando fantasmas, voces que te llaman. Está acabando contigo, y eso me preocupa. Déjale ir, tira ese dolor conmigo.

MARTA: ¡No puedo! No puedo… es lo único que me queda de él. Este dolor me mata, pero me hace sentir que todavía sigue conmigo. Si me deshago de él, no me quedará nada. Ahora soy solo eso, dolor.

LOGAN: A veces sueño que puedo salvarle, que soy yo el que muere y él el que vive. Cada noche le veo, echado en el asiento de al lado, con los ojos vacíos, mirándome, y el rostro cubierto de sangre. Le grito y le intento reanimar, pero no sirve de nada. Noche tras noche estoy castigado a verle morir. Fue por mi culpa.

ACOTADOR: Logan recuerda de nuevo ese sueño. Los sonidos de aquella tarde antes del desastre. Se encoje del dolor al pensar en ello. Marta le observa y le coge de la mano.

MARTA: Ninguno de los tres sobrevivimos. En el fondo, todos morimos de alguna forma. Hace tiempo que nuestras vidas quedaron vacías y sin sentido, y perder la ilusión de vivir es una de las peores formas de morir.

LOGAN: Estoy agotado. Necesito echarme un rato, me va a estallar la cabeza.

MARTA: Ven, durmamos juntos como si nada hubiese pasado. Pensemos que todavía Julio sigue aquí, en su cama, a salvo de todo. Échate conmigo, abrázame como lo hacías antes.

ACOTADOR: Logan se mete en la cama lentamente. No se cambia la ropa, está demasiado cansado para ello. Abraza a Marta. Ambos se quedan dormidos.







Comentarios


bottom of page